Donde la vida se reinventa
“En Sandino existe un lugar donde la rutina se convierte en esperanza. La Casa de Abuelos Nueva Creación abre sus puertas cada mañana, y en sus pasillos se escuchan risas, se ven manos que aún buscan crear, y miradas que agradecen la compañía. No es un sitio para apartar a los mayores de sus hogares, sino un refugio donde la vida se prolonga con dignidad. Aquí, entre juegos y meriendas, se rehabilitan cuerpos y se sanan almas. Hoy nos acompaña Lisandra Peña, trabajadora social, quien conoce de cerca esta realidad.”
Lisandra Peña:
“Es un espacio seguro y acogedor. Tenemos capacidad para 25 adultos mayores, aunque ahora atendemos a 13. Cada uno recibe atención personalizada y participa en actividades que fortalecen su autonomía.”
“Caminar por esta casa es descubrir que la vejez no es un final, sino otra forma de comienzo. Los abuelos eligen su ropa, ayudan en la cocina, se entretienen con dinámicas que despiertan la memoria. Aquí la soledad se disuelve en compañía, y la rutina se transforma en rehabilitación. Lisandra, ¿qué servicios distinguen a este centro?”
Lisandra Peña:
“Ofrecemos alimentación balanceada, actividades recreativas, apoyo emocional y acompañamiento profesional. Todo pensado para que los abuelos vivan más y mejor.”
“En cada gesto se percibe el calor humano de quienes trabajan aquí. No son solo profesionales, son guardianes de la memoria y del cariño. Voluntarios y trabajadores sociales sostienen este espacio con respeto y dedicación. Lisandra, ¿qué impacto siente usted que tiene esta labor en la comunidad?”
Lisandra Peña:
“Es un impacto positivo. La Casa de Abuelos no es un lugar de estancia, es un espacio de rehabilitación y compañía. Los mayores se sienten útiles, activos y acompañados.”
“Así se dibuja la Casa de Abuelos Nueva Creación: un hogar de puertas abiertas, donde la edad no es un límite sino una oportunidad para seguir viviendo con dignidad. Gracias a la entrega de personas como Lisandra Peña, Sandino reafirma su compromiso con quienes tanto han dado. Aquí, cada día, se escribe una historia de respeto, cariño y esperanza.”
