Primero de mayo
El primero de mayo es una jornada que en buena parte del mundo está dedicada a exigir mejoras y reivindicaciones de los trabajadores con el objetivo de remediar la situación en que viven.
Por esa razón hay muchos países en los cuales las celebraciones se realizan de manera clandestina o en locales cerrados por la falta de apoyo oficial lo cual contrasta con lo que ocurre en Cuba.
La Revolución dio a los cubanos el derecho al trabajo y todo lo que eso implica pues las leyes que regulan tal actividad están en correspondencia con las necesidades y aspiraciones de los hombres y mujeres que cumplen las distintas funciones laborales.
No hay motivos para exigir mejoras por esa vía pues las reuniones sindicales constituyen momento propicio para el análisis de los problemas y la adopción de decisiones al respecto y existe además una estrecha relación entre los trabajadores y las direcciones administrativas.
El primero de mayo constituye por lo tanto un momento para expresar la unidad del pueblo junto a la Revolución, el propósito de marchar junto al Partido perfeccionando el Socialismo y la disposición a defender la causa frente a las pretensiones de los enemigos de siempre.
El llamado a respaldar los acuerdos y resoluciones del Sexto Congreso del Partido y en particular los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolucióntiene una significación especial por cuanto está ligado a la salvaguarda de las conquistas revolucionarias y por eso se precisa estar más unidos y ser más productivos y eficientes como plantea el lema central de la celebración y que constituye una expresión de madurez revolucionaria y fidelidad a las ideas que nos guiaron durante todos estos años.
No hay duda de que los trabajadores cubanos disfrutamos de las bondades que la Revolución hizo posible durante todos estos años lo cual incluye no solo el derecho al trabajo sino también un sistema de seguridad social que es único en el planeta.
Pero lejos de contentarnos a disfrutar de esos derechos, la mejor respuesta es asumir con responsabilidad los deberes y eso implica, en primer lugar es esforzarnos para ser cada día mejores trabajadores lo que se traduce en una adecuada disciplina laboral que no debe quedar solo en la asistencia y la puntualidad sino que incluye la productividad requerida para producir cada vez más y mejor, el cuidado de los medios de trabajo, el uso racional de los portadores energéticos y también la lucha contra la corrupción, las ilegalidades y el delito.
Son cuestiones que están relacionadas de manera directa con la conciencia formada, con los valores que defendemos y con la necesidad de contribuir a salvar la patria en las actuales circunstancias en las cuales enfrentamos una difícil coyuntura económica.
Lo anterior no niega la existencia de problemas a resolver en los distintos sectores pero hay confianza en que el Estado estudia los mismos y decidirá en su momento de manera que todos seamos beneficiados, todo lo contrario de lo que ocurre en los países donde el único objetivos es hacer más ricos a los patrones y más pobres a quienes se esfuerzan.
No es posible olvidar tampoco que hay cubanos y cubanas que pudiendo trabajar no se incorporan a las filas de quienes lo hacen a diario lo mismo como campesinos que como trabajadores estatales o por cuenta propia y no es menos cierto que eso es indicativo de que algo anda mal en las conciencias y es necesario estrechar filas y elevar la exigencia para que la unidad no se rompa .
Somos y seremos socialistas y el trabajo es un honor y un deber.
