¿LLenarse o nutrirse?
De seguro que a usted como a mi le gusta el arroz con abundantes frijoles, la carne, la vianda y por supuesto un buen postre seguido de una tacita de café, eso forma parte de las tradiciones culturales y diría que hasta de la personalidad de todo cubano o cubana, sin embargo, es bueno reconocer que ese tipo de alimentación no siempre conduce por buenos caminos y que incluso, aunque engordemos y nos sintamos llenos y satisfechos, no siempre estaremos bien alimentados.
Ahí está como diría un conocido muy ocurrente, el quid de la cuestión, porque una cosa es llenarse y la otra bien distinta alimentarse o nutrirse que es a fin de cuentas lo necesario para disfrutar de la vida con la salud requerida.
Las comidas tradicionales cubanas tienen sus raíces en España y África y ninguno de esos dos sitios es semejante a este en que vivimos sobre todo ahora que estamos bajo los rigores del cambio climático con todo lo que eso implica en materia de temperatura ambiental.
Se imagina usted la reacción del organismo luego de comerse un plato de ajiaco, de caldosa, de guiso o de sopa hirviente a las doce del día, o que me dice de un plato de harina de maíz haciendo pucheros con frijoles o leche a la misma hora. Es muy probable que la sudoración sea tan copiosa que le provoque un patatús y lo mismo ocurre si a las ocho y media de la noche se le ocurre comerse un buque de comida con botes de emergencia y todo, no dudo que a las doce de la noche todavía no haya podido pegar un ojo o que a media noche tenga que levantarse con la comida paralizada o que le sorprenda una parálisis intestinal o una indigestión de esas que le hacen pasar el mar a pie durante uno o dos días.
De todas formas, tradiciones son tradiciones y no hay dudas de que es necesario mantenerlas aunque acomodándolas a las condiciones actuales y también a la evolución cultural que se ha producido en los últimos años.
Y usted qué cree de todo esto, sigue apegado a lo tradicional o se ha modernizado en materia de alimentación.
En el mundo entero hay un cambio sustancial en este sentido aunque haya naciones donde las personas viven prácticamente sin comer y aumenta el número de desnutridos, la mayoría se preocupa y ocupa de comer solo lo necesario para nutrir al organismo y eso implica renunciar al consumo de grasas y también de la llamada comida chatarra, esa que lo único que hace es aportarnos calorías incluidas sustancias que pueden perjudicar al organismo y provocar peligrosas enfermedades como es el caso de la hipertensión arterial.
Estoy de acuerdo en que hemos atravesado por un período especial que entre otras cosas originó serias restricciones en materia de alimentación pero nadie crea que este tema al cual nos referimos es una justificación al período especial o un llamado a conformarnos con lo que teneos, todo lo contrario es un verdadero desafío para convertir nuestra alimentación en lo que debe ser.
En materia de tradiciones estamos llamados también a diversificar el consumo de hortalizas algo que no aprendimos desde pequeños debido a los deficientes suministros, pero hoy con las posibilidades que brindan los organopónicos hay que reservarle un lugar en la mesa a la espinaca, las habichuelas, los rábanos, la acelga, la zanahoria y la remolacha entre otros que tienen una baja demanda en el mercado porque desde siempre nos acostumbramos al tomate, la lechuga y la col como si fuesen las únicas..
Es lamentable que en ocasiones incluso se haga lo posible para quitarle a los niños los hábitos que adquieren en el seminternado y en el círculo infantil cuando en verdad no hacemos otra cosa que privarlos de algo que resulta no solo nutritivo sino también saludables.
De manera que hay que conjugar lo viejo con lo nuevo, lo tradicional con lo moderno pero siempre buscar la forma de que más que llenarnos nos alimentemos de manera sana y de esa forma no solo nos sentiremos satisfechos sino también seguros.
Todo comienza por la primera vez, decídase a poner en la mesa ese plato que nunca ha puesto y verá que poco a poco todos se acostumbran porque de experiencias está hecha la vida del hombre y con probar nada se pierde.
