Innumerables son los esfuerzos que realiza Cuba para garantizar una adecuada atención a los enfermos de cáncer. La propagación de este, además del trabajo institucional lleva en sí la responsabilidad individual en lo referente a la detección de cualquier anomalía o el enfrentamiento, a tiempo, del mal.
Se hace necesario en primer lugar conocer elementos claves como, cuáles son las señales de aviso y a partir de ahí, qué hacer para contrarrestar la aparición. Ello es fundamental si se tiene en cuenta, por ejemplo para el caso de las féminas, como el cáncer de mama se puede detectar tempranamente y tratar de manera exitosa y por su parte el cérvico uterino es ampliamente prevenible. Ambos ejemplos en la actualidad constituyen motivo de muchas muertes y si embargo pudieran evitarse de hacer lo que corresponde previniendo.
No son pocas las personas que ignoran las recomendaciones médicas y consideran el cáncer como algo inevitable e incurable, también son muchas las que contribuyen a que la enfermedad se desarrolle y que no se pueda actuar a tiempo para una solución. Se hace necesario entonces prepararse individualmente en lo concerniente a los riesgos.
No se trata de hacer caso omiso a las recomendaciones médicas, a los trabajos de divulgación o prevención para incorporar hábitos saludables de vida. Se hace necesario asumir con responsabilidad cada paso diario, saber hasta dónde puedo llegar o conocer las señales que emite el organismo.










































