El legendario comandante del sombrero Alón y de la eterna sonrisa desapareció un día como hoy y su ejemplo continúa siendo guía para las nuevas generaciones.
Compañero de cien batallas, destacado revolucionario de procedencia humilde y amplia ascendencia popular, por su carácter jovial, natural y desprendimiento.
Hombre de confianza en los momentos difíciles de la guerra. Luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa.
Muchas virtudes tenía Camilo entre ella sobresale su fidelidad a la patria, a la revolución y a Fidel.
Su inmortal talla de héroe de la patria es presencia viva en el corazón de cada cubano. Camilo se multiplica en cada habitante de esta Patria Rebelde que él ayudó a liberar porque definitivamente su nombre es Pueblo.
Su esencia está presente en todas nuestras batallas cotidianas mostrando el sendero a seguir e iluminando también el futuro. Camilo, es y será siempre.








































