La Península de Guanahacabibes, Reserva de la Biosfera desde 1987, ubicada en la zona más occidental de nuestro país, es uno de esos sitios, donde la brújula del viajero se detiene y este guiado por la madre naturaleza, descubre las maravillas del paisaje que presintió en sueños.
La historia de este territorio se remonta a unos 400 años y en ella, se mezclan indios, corsarios, piratas, emigrantes españoles, prestigiosas figuras de las luchas por nuestra independencia; junto a leyendas de tesoros escondidos.
Incursionar en la naturaleza exuberante y diversa de esta región, casi virgen, es ejercitar el cuepo y el espíritu. En ella cada atardecer es un espectáculo inolvidable, donde en un fascinante y lujurioso entorno de bosque, playas de arena fina y vuelo de gaviotas; se guarda el sol de nuestra Isla, como queriendo ocultar la magnificencia de estos predios.
En esta tierra de contraste que esperan al visitante apostados en cada árbol y en cada flor, la formación vegetal predominan el bosque semideciduo, en invierno la mayoría se sus árboles pierden la hojas y enseñan sus ramas desnudas, con las primeras lluvias de abril , recobra su intenso verdor y cobija entre su tupido follaje a miles de aves; y el bosque siempre verde , entre los árboles caribeños más comunes en este encontramos:el cajuanì, la uvilla y el hueso que se reconoce por su blanca corteza.
En el camino hacia el cabo de San Antonio se destaca una densa franja costera de uva caleta y además en ocasiones la costa rocosa se transforma tierra adentro en matorral, No puede faltar en estos parajes el fiel guardián de las costas el manglar, destacándose, por sus potentes y zancudas raíces el mangle rojo, situado en primera línea frente al mar.
Las flores y algunas hierbas del monte son utilizadas por los moradores de este terruño, para espantar el mal de ojo como la tuna brava sobre el techo de las casa y despojos después de rachas de sinsabores, escoba amarga, vencedor son las más utilizadas en estos casos.
Entre los exponentes de la Fauna en el territorio encontramos, venados de cola blanca , introducidos en la isla a mediados del siglo XIX , al mayor de los mamíferos cubanos , la jutía conga que abunda en las formaciones boscosas tupidas y altas ; cerca de un centenar de aves migratorias arriban a estas costas desde el final del verano , entre estos visitantes encontramos el cardenal y el Azulejo , mientras en la vegetación costera vuela una joya de altos quilates :el zunzuncito cubano , el ave más pequeña del mundo. No es raro observar en días claros de verano inundando con su algarabía, a las cotorras o deleitarnos con el trino de un sinsonte Sin embargo una de las mayores atracciones de la reserva son las iguanas , animal de apariencia feroz , aunque es muy tímida y puede llegar a domesticarse .








































