El más reciente fonograma del Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, que llega de la mano de la Egrem, se escucha como un homenaje y como un brindis por la música cubana.
Élsida González, la musicóloga que acompañó el proceso de
investigación para este tributo a una de las voces imprescindibles de la
música tradicional cubana, valoró: “Es un disco muy bien pensado, que
elige clásicos de la música cubana que brillaron en la voz de Embale,
otros temas que se crearon precisamente para este disco. Esto se
convirtió en una fiesta homenaje para Embale y revivimos momentos
cruciales de la música cubana, asociadas al Septeto Nacional, a la
propia obra de Embale”.
En un aparte con CubaSí, la especialista conversó sobre la variedad
tanto de géneros y sonoridades como de generaciones que se reúnen en
esta producción:
“Todo parte del homenaje que se le quiere hacer a Carlos Embale.
Cuando es variedad de géneros es porque Carlos Embale cantó esa variedad
de géneros. Carlos Embale brilló en el son, en la rumba, en el bolero y
ese es parte del homenaje que se hace en el disco y con toda intención
se mezclan generaciones, las más jóvenes, las más antiguas, están
músicos jóvenes, que participan también como instrumentistas, que se
suman al septeto, de cada una de las agrupaciones que están invitadas
como Son de Oro, rumberos de cuba, Muñequitos de Matanzas, como te das
cuenta hay lo mismo antológicos de la música que gente más joven que
está cultivando la música tradicional. Yo creo que ahí está el principal
valor del disco, hacer un homenaje desde todos, desde todos los músicos
cubanos que cultivan ese tipo de género y desde varias generaciones y
cantando lo que Embale lució siempre: sones, guarachas, bolero, rumba de
la mejor manera”.
El director del Septeto Nacional, Frank Oropesa, especificó que
muchos de los temas incluidos en el material los seleccionaron porque
los cantó Embale y otros porque están dedicados por diferentes
compositores a quien interpretó temas ya antológicos como Échale Salsita
y Esa no es cubana. Está., por ejemplo el Guaguancó a la California
porque Embale cantó mucho allí y hasta le dedicó un tema.
Toda la discografía de Embale pertenece a la Egrem, casi toda la del
Septeto Nacional también. Este disco estuvo nominado en la categoría de
Tradición Sonera a la más reciente edición de Cubadisco. Ya se puede
comprar en todas las plataformas digitales y se próximamente se
anunciará un concierto de lanzamiento.
La producción musical estuvo a cargo de Frank Oropesa y Dagoberto
Sacerio. Los invitados son de lujo: Los Muñequitos de Matanzas (la
Universidad de la rumba, según los presenta el propio disco), el
Conjunto Sierra Maestra, Rumberos de Cuba, Son de Oro, Timbalaye y
Rumberos de Antaño. Entre las voces Sixto Llorente, “El Indio”, Mandy
Cantero; Ernesto Gatell, “El gato”, Pedro Lugo, “El Nene”, Yulaysi
Miranda, William Borrego, Juan Campos, “Chan” Gustavo Oliva “El
Nankuko”y Joselier López.
Esos son algunos tips imprescindibles a la hora de informar sobre una
nueva producción discográfica, sin embargo, en Para siempre Embale,
tampoco puede faltar el recuento. A Jorge Rodríguez, los años de trabajo
en los estudios Areíto, le autorizan para hacer historia si de
grabaciones musicales en Cuba se trata:
“Hay que señalar también que Carlos Embale nunca se fue de este
estudio, cuando existía la Panart acá, formó parte del primer disco de
rumba que grabó una empresa disquera cubana, con el grupo de Alberto
Zayas, un disco que fue llevado también a Vitrola, es un disco de
antología y ahí está, por ejemplo La corte suprema, que lo canta
Carlos”.
Carlos Esteban Embale Molina nació en Jesús María, como cualquier cubano tenía de Congo, pero, sobre todo de carabalí allí se bebió la rumba en la leche materna y luego entonó la mejor música cuubana desde Los Roncos, el Conjunto Matamoros, hasta el Septeto Nacional. Y porque la casualidad no existe, se fue a cantar a otros mundos el 12 de marzo de 1998, el mismo día en que Ignacio Piñeiro se hizo leyenda, aunque con casi tres décadas de distancia.
Ahora tendría 95 años. Y los cumple, los celebra en estas voces nuevas, con un brindis por la música tradicional cubana: Para siempre Embale.









































